La prueba cantinoontológica se reduce a demostrar la existencia de un individuo supremo bebedor al mismo tiempo que se confirma su presencia física en un local determinado que haga de fuente geográfica de tragos, penas, cotilleos y rabietas... Yo quisiera ser inmortal como un banquero (dícese del profesional del banco de parques y plazas) para que mi condición finita pase a un segundo plano y yo pueda por fin concentrarme más en interpretar hechos e ideas, y menos en esa maldita reflexión cuya propia naturaleza ya le pone tumba y fecha a mi persona.


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